La lectura es una constante en la vida de un estudiante, frecuentemente nuestras tareas consisten en leer algún texto y reseñar, responder cuestionarios, hacer ensayos o resúmenes; estas tareas son muy frecuentes, pero nunca me había detenido a cuestionarme sobre cuál es el porcentaje de información que mi cerebro ha retenido a lo largo de tantas lecturas.
Nuestra clase pasada me hizo reflexionar mucho acerca de la manera en la que leemos, en muchas ocasiones leemos solo por leer, leemos por realizar y cumplir con una tarea y a menudo no nos detenemos a analizar el contenido de la lectura y por lo tanto olvidamos la información en poco tiempo. La discusión que llevamos a cabo en clase, el pasado viernes, me dejo muy en claro que es importante realizar un cambio en nuestros hábitos de lectura, tal vez parezca en principio algo difícil, nuestro sistema educativo no ayuda mucho a mejorar el nivel de lectura. Leer por leer es una actividad que frecuentemente se fomenta en muchas escuelas, en lo personal yo lo viví en secundaria y preparatoria, la escuela a la que yo iba fomentaba la competencia entre los alumnos, todos los meses pegaban la lista de calificaciones afuera de los salones y a cada alumno le asignaban un lugar, era claro que lo hacían buscando el bien de los estudiantes, pero a menudo este tipo de prácticas no cumplen con su propósito; era muy común ver en mi escuela a este tipo de alumnos que parecen ser todos unos genios, siempre con un promedio arriba de nueve y compitiendo para ser el numero uno de la lista. En un principio yo me preguntaba ¿cómo puede sacar siempre estas calificaciones? ¿Cómo es que saben tanto? Pero conforme pasó el tiempo, me di cuenta que muchos de ellos estudiaban, leían sus apuntes, leían los libros de texto, memorizaban lo que venía en el examen o los temas que tenían que exponer y una vez pasado el examen o la exposición se les olvidaba la información, no digo que a todos les suceda esto, creo que realmente hay personas con una memoria e inteligencia excepcionales, pero es muy común que a muchos nos suceda esto, y esta práctica es fomentada en muchas ocasiones por los mismos maestros, que nos obligan a memorizar “n” cantidad de información, sin importarles realmente si hubo un proceso de comprensión de la lectura.
Creo que esta en nosotros como estudiantes cambiar este tipo de prácticas, no podemos solo quejarnos y hacernos las víctimas del sistema educativo, debemos tratar de pasar de una lectura pasiva que no nos deja nada, a un activa que nos ayuda a retener y asimilar la información y lo más importante y que podría rescatar de lo que me dejo esta discusión es que creo que debemos de dejar de leer solo con fines educativos y complementar estas lecturas con otras lecturas de otro tipo, creo que debemos empezar a leer más por el placer de leer y hacer de la lectura un hábito. Dentro de nuestra discusión en clase hubo de frases que me gustaron mucho la primera fue: “La lectura es como la comida, su valor no se encuentra en la cantidad de lecturas consumidas, se encuentra en la cantidad de información retenida” y la segunda fres fue “por el grosor de los lomos de los libros de la biblioteca pública de un pueblo se puede medir su cultura”. Creo que es estas dos frases tienen mucha razón y que es muy importante reflexionar al respecto y cambiar nuestros hábitos de lectura, por muy difícil que resulte, con la finalidad de crecer nosotros mismos y de transmitir esto a generaciones futuras para hacer crecer de esta manera la cultura de los habitantes de nuestro país.
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